Cuatro poetas chicanas: Aideed Medina





6 de abril de 2020


Necesitamos amar,

a través de este miedo

y de ese miedo.

Dejo todas las ventanas de mi casa abiertas a la las tormentas, pero cerradas

cuando visito a mi hija.

La amo a través del cristal.

Necesitamos amar a través de las paredes, a través de los barrotes de hierro, a través de los albergues de cartón y de las cuentas de banco vacías.

Amamos,

a nuestras madres, a nuestros padres,

en habitaciones de hospicio, en las tumbas,

a nuestros prisioneros de guerras raciales, que no pueden recordar a sus madres, a sus padres.


Tenemos que amar a través del acoso en la calle, y las furiosas turbas encapuchadas, amar a través de los dedos que cubren nuestras bocas, del peso de todo lo que nos entierra.

Parir amor, a través de la enfermedad,

de nuestras mentes,

necesitamos amar a través del espesor de lo viscoso desconocido,

la contracción de la Tierra.


Lo que sea que temas, amaremos a través de su densidad, viendo por nosotros mismos algo del otro lado,

recordando que los muros no pueden detenernos, solo retenernos,

momentáneamente.

¿No estamos todos pagando?

El precio.


Heridos, de la rodilla, de la barriga, del corazón, de nuestra sangre.

El amor no está esperando a que termine la cuarentena, puede ir a cualquier sitio, inhalar cualquier cosa, tocar cualquier cosa y a cualquiera, va de la mano con la muerte, baila con cada momento de mi vida.


Te amo,

con cada momento de mi vida.






April 6, 2020


We need to love,

through this fear,

and that fear.

I am keeping all of the windows of my house open to rain storms, but closed

when I visit my daughter.

I love her through the glass.

We need to love through walls, through iron bars, through cardboard shelters, and empty bank accounts.

We love,

our mothers, our fathers,

in hospice rooms, at grave sites,

our prisoners of race wars, who can't remember their mothers, their fathers.

We need to love through the cat calls, and the angry hooded mobs, love through the fingers covering our mouths, the weight of everything we are buried with.

Laboring love, through the sickness,

of our minds,

we need to love through the thickness of all the viscous unknown,

the Earth's contraction.


Whatever it is that you are afraid of, we will love right through its density, seeing something of ourselves over to the other side,

remembering walls cannot stop us, only detain us,

momentarily.

Are we not all paying?

The price.

Wounded, at the knee, at the belly, at the heart, in our blood.

Love is not waiting for quarantine to end, it can go anywhere, inhale anything, touch everything and everyone, it holds hands with death, dances with every moment of my life.


I love you,

with every moment of my life.







El levantamiento en La Cañada de Caracheo, Guanajuato


Me parezco a mi abuelita,

sólo

que ella nunca ha usado un traje de baño, ni ha llamado la atención a sí misma poniéndose flores en la cabeza. “Esas son payasadas”.

Mi abuela nunca ha tenido tiempo para “payasadas”.

La primera vez que bailó en público fue

conmigo.

No bailó el día de su boda, pero le encanta ver a la gente bailar en las bodas.

Mi nariz, la forma de mi cara, es la suya.

Mi abuela,

de cinco años, corriendo hacia la huerta, para ver a los hombres muertos, inundando el camino empedrado de sangre.

“Los levantados”.

Un levantamiento. Ésta es su enseñanza.

Los hombres son gente peligrosa y estridente que guarda munición y armas en la cocina de su madre.

Le ruega a su madre,

“Ma, no hagas comida para esos hombres. Me asustan.”

Los “levantados” solo vienen a casa de mi abuela para comer. Hay tortillas hechas a mano, frijoles y ollas llenas de café y de atole, para bajar el salado quemor del chile en sus bocas. El resto del tiempo, los hombres se quedan en la cantina, escondidos tras la música y el humo del tabaco.

Mi bisabuelo está al mando de los levantados.

Protegiendo los techos de paja de mezquite de las amenazas de ser reducidas

a las cenizas de los pueblos rurales que se ponen en el camino de las tropas federales.

Hombres de rostros solemnes. Rostros grandes, enormes, enmarañados. Ella me los describe. Estoy segura de que debo tener algún rasgo de mi abuelo, pero solo me dejo a mí misma ver

cómo mi línea del pelo, el grosor de mis lóbulos de las orejas, y el aspecto silencioso y enojado de mi rostro,

se parece al de ella.






The Uprising in La Cañada de Caracheo, Guanajuato


I look like my abuelita,

only,

she has never worn a bathing suit, or called attention to herself with flowers on her head.

"Esas son payasadas".

My grandmother has never had time for "payasadas”.

The first time she danced in public was

with me.

She didn't dance on her wedding day, but she loves to watch people dance at weddings.

My nose, the shape of my face, is hers.

My grandmother,

five years old, running to the orchard, to see the dead men, flooding the rock paved road,

with blood.

"Los levantados".

An uprising. This is her schooling.

Men are loud dangerous people who store guns and ammunition in her mother's kitchen.

She pleads with her mother,

"Ma, do not make food for those men. They frighten me."

The "levantados" only come to my grandmother's house to eat. There are hand fashioned tortillas, beans and pots full of coffee and atole, to wash down the savory chile burn in their mouths. The rest of the time, the men keep to the cantina, hidden behind music and tobacco smoke.

My great grandfather is in command of the risen men.

Protecting mesquite thatch roofs from the threat of being burned into the

vanishing ashes of rural towns standing in the way of the federal troops.

Solemn faced men. Great, big, snarling faces. She describes them to me. I am sure I must have some trait of my grandfather's, but I only let myself see how

my hairline, the thickness of my earlobes, and quiet angry look of my own face,

resembles hers.



Traducción al español de Leopoldo Orozco


Aideed Medina es poeta y artista spoken word. Actualmente funge de presidenta de la asociación Reforma del Valle Central, que aboga por libros y comunidad. Sus obras han aparecido en revistas como Fresno State's Club Austral Literary Magazine y Chicano Writers and Artists Association Journal. Su trabajo puede encontrarse en línea en La Bloga, Poets Responding, Art of the Commune, y como parte de una colección de composiciones musicales hechas por The Opera Remix, Fresno Grand Opera. Trabaja en una colección de poemas sobre la historia natural de California.