Desde la mirada de un gato, un cuento de Karel Čapek en traducción de Hazael Padilla

Actualizado: mar 15


Este es mi Hombre. No le tengo miedo. Él es muy fuerte, porque come mucho; es un Comedor de Todas las Cosas. ¿Qué es lo que comes? ¡Dame!


No es hermoso, porque no tiene pelaje. Como no tiene suficiente saliva, tiene que lavarse con agua. Maúlla con una voz áspera y en un tono más fuerte del necesario.


A veces mientras duerme ronronea.


¡Déjame salir!


Ignoro la forma en la que se ha convertido en Amo; quizás se ha comido algo sublime.


Mantiene el cuarto limpio para mí.


En sus patitas lleva una garra afilada y negra y con ella rasguña en hojas blancas de papel. Es el único juego que juega. Duerme en la noche en lugar del día, no puede ver en la oscuridad, por lo cual no tiene placeres. Nunca piensa en sangre, nunca sueña con cazar o pelear; nunca canta canciones de amor.


A menudo por las noches cuando escucho voces misteriosas y mágicas, cuando puedo ver que la oscuridad está viva, se sienta en su mesa con su cabeza gacha y sigue y sigue, rasguñando con su garra negra en las hojas blancas. No imagines que estoy interesado en ti en absoluto. Solamente estoy escuchando el quedito rasgueo de tu garra. A veces el susurro es suave, la cabeza pobre y aburrida no sabe cómo seguir jugando, en esos momentos me siento apenado por él y maúllo suave y agudamente en señal de descontento. Entonces mi Hombre me levanta y entierra su cabeza caliente en mi pelaje. En esos momentos puede adivinar y vislumbrar un instante de una existencia suprema, y canta de felicidad y ronronea algo que casi puede ser inteligible.


Pero no pienses en absoluto que estoy interesado en ti. Me has calentado un poco, y ahora saldré de nuevo a escuchar las voces de la oscuridad.

Hazael Padilla Martínez (1993). Sociólogo, mediador de lectura y fanático de la ciencia ficción. Trabaja repartiendo libros para su librería virtual @pincheperroliterario.