Esta no es una reseña, de Xochipilli Hernández


Esto no es una reseña, esta es una reflexión del porqué la poesía de Aziz Córdova puede hallarse en mi estante de libros más queridos





Ernesto Cardenal decía que la poesía tiene que salir de las calles, de los mercados: "Ahí está la poesía, en lo que dice la gente". Esta es una aseveración que cualquier poeta de frac tendría que considerar, por su carácter de regla poética. Es una intención noble, congratulable. Algo que Cardenal predicó con la palabra y el ejemplo.


Sin embargo, no es tan sencillo. Si algo tiene la poesía sencilla es la ausencia de sencillez en su manufactura. ¿Cómo hacer simple lo que ha sido calificado de inefable? ¿Cómo asir lo que miramos todos los días a través del lenguaje, siempre indócil? Porque cómo se atreve un poeta a hablarle a la nostalgia a través de un plato de arroz. O a bajarse del parnaso de las letras españolas universales y escribir “la vida es un puto poema bien chingón”, en el más puro estilo norteño.


Aziz Córdova lo hace. Nos obliga a callar frente a la poesía de las calles, de los mercados. Nos obliga a reconocernos en lo cotidiano, en nuestra condición de ser unos “pobres rancheritos tristes”.


Me gusta la poesía de Aziz Córdova, por lo mismo. Su poesía tiene la capacidad de conmover profundamente a través de la lengua que compartimos todos, la ruda y poética lengua de la gente. Es subversiva al asumir su territorialidad y su condición de lengua común. Es estremecedora al disponer vasos comunicantes entre cosas cotidianas, frases francas y temas universales, todo a través de versos implacables. Es musical, cuando no sonorísima, con un despliegue prolífico de versos largos y rítmicos. Y es sencilla como una canción, parafraseando a Tagore, porque es perfectamente reconocible, pero en el asombro de la palabra justa. Es una evocación en el lenguaje, en el día a día, en la vida… La poesía de Aziz Córdova tiene todas esas posibilidades, todos esos matices y todos esos alcances.


"La bataca trae un feel" dice uno de sus versos. Y yo pienso que es verdad, la bataca así suena y sí trae un feel. Porque decir feel en México, en nuestra lengua, es distinto a decir feel en cualquier otra parte del mundo. Porque pocas cosas traen un feel. "La bataca trae un feel" y nosotros sabemos a qué se refiere y por qué dice "la bataca" y no otra palabra más rimbombante pero menos sonora y precisa.


Amo decir "la bataca trae un feel" quedito, cuando nadie me escucha, como una especie de mantra poético. Tengo otros mantras poéticos como "nadie en mi familia ha muerto de amor", o "tengo ganas de reír o de matarme". Los tres mantras poéticos están en libros apilados de mi estante especial. Los tres libros están maltratados, unos más que otros. Ese estante es habitado por los libros que me llevaría a la famosa isla deshabitada (en la cual creo tanto como en los fantasmas). Esos libros son los que me llenan la vida, a ellos regreso cuando estoy triste, sola, enojada o feliz. En ellos encuentro verdades absolutas (o al contrario, la grieta de mis verdades absolutas). Son compañeros fieles.


No me gusta hablar seriamente de los libros que amo. Siento que sonaría falsa, que cualquier elogio no podría abarcar lo que realmente pienso y sería un intento vano y ridículo. No temo a la ridiculez, ya estoy acostumbrada, pero sí a lo vano. A veces el lenguaje es bastante incapaz.


A pesar de esto, me atrevo a decir una frase que es sincera, siguiendo un poco el ejemplo de mis grandes autores amados, porque es lo más honesto que puedo expresar en mi lengua inexacta.


La poesía de Aziz Córdova es bien chingona.


También diría que es elemental.




Como siempre, llego tarde (o me vengo muy pronto). Aziz Córdova. Retinadegallo, Sonora, 2018. 102 páginas.



Xochipilli Hernández (Tamazunchale, SLP, 1995). Estudió Lengua y Literatura Hispánicas en la FES Acatlán UNAM. Ha publicado en Revista Literaria Taller Ígitur, Primera Página, Liberoamérica y en la antología Basta, cien mujeres contra la violencia de género editada por la UAM. Forma parte del consejo editorial de la revista De-lirio y de la Congregación Literaria de la CDMX.