Nacimiento de un canto en la arena: sobre "Esbozos de arena", de Víctor Hugo Hidalgo Ruiz


“La poesía es tocar sin aprensiones: no es sombra la mano que acaricia sino luz del cuerpo acariciado”

V.H.H.R.




A nivel global, el 2020 ha traído, en todos los ámbitos de la esfera social, incertidumbre y desesperación. La cultura ha sido uno de los sectores más afectados, dado la postergación y cancelación de una serie de proyectos, hecho que pareciera imprimirnos la amarga sensación de habérsenos sido "robado" el año. Pero las artes, como la vida, no se detienen, el devenir literario continúa en su vaivén interminable, alumbrando prodigios lumínicos, aún en los tiempos de mayor oscuridad.


Primogénito de la que sin duda será una larga estirpe, aparece ante este incierto escenario, Esbozos de arena, ópera prima del poeta capitalino Víctor Hugo Hidalgo Ruiz, publicado por Letra Franca Ediciones, en su colección Trece poetas contemporáneos más allá de la cuarentena.


La obra, como su nombre lo sugiere, resulta apenas una aproximación, la presentación de una poética que se muestra inasible, como granos de arena que se diluyen apenas aprisionados, pero ¿quién puede sostener entre sus manos un puñado de arena, sin sentir que posee en sus palmas la playa misma? Así el libro se revela como una invitación, una declaración aún no terminada, pero en la que se entreve ya el amplio universo de sus posibilidades.


Victor Hugo inaugura su propio nombre en esta obra, da materia a lo inexistente en el acto de la creación artística, estrenándose como forjador del verso, como nombrador de lo indecible; funda sobre estas hojas su propia poética.


Una poética trazada a través de la creación literaria, ejercicio común en poetas de la talla de Bécquer o Vicente Huidobro, y en la que se halla la noción de un tiempo prenatal, sagrado por su anterioridad a la palabra, y por tanto de una expresión más sublime: "antes de mi memoria yo recordaba todo".


Si bien, el lenguaje es el único capaz de retornar al individuo a un estado de fantasía y asombro, no posee ya su condición primordial de silencio, silencio eterno en el que todo se conoce; el hecho anterior se afirma con la idea de que la palabra también resulta insuficiente para expresar las sensaciones más profundas: el poeta quisiera suplirla por una lengua de espuma o sangre:


“ir confundido por tu boca / para que no haya modo / de dividir mi nombre / en tu idioma”.


Otro punto importante en la creación de Victor Hugo, es el erotismo. Como un tigre ronroneando los contornos de la amada, el poeta ase el milagro de la piel entrelazada, de la inocencia de la carne, muslos, praderas, zarpazos. Nuevamente el tacto, lenguaje de los cuerpos, se antepone a la palabra, y es la sumisión o rebelión de esta comunicación corporal, la que, además de determinar el grado de erotismo, brindará ritmo a la composición lírica.


Sin embargo, aún el amor y su expresión sensual y sensorial son, al igual que la palabra, inútiles esfuerzos por separarse de la soledad, la melancolía, el olvido:


“Regresamos a ser carne expulsada de su origen (…) la soledad finalmente nos divide, igual que la meiosis divide tristeza en dos lágrimas mellizas”


De este modo, la voz lírica se encuentra en un vacío donde la espera es inútil, el canto insuficiente, el siglo absurdo; y esta cruel ausencia de sentido se asoma en cada aspecto de la vida. Porque la poesía de Hidalgo Ruiz es ante todo un arte de lo cotidiano, el encuentro de un nido neón en el semáforo, la rutina serruchando unas alas, caminar calzando el sufrimiento en los zapatos.


Sin embargo, el poeta asume con sencillez la herida de los días, y carga con honra su cicatriz, como quien lleva una rosa hermosa entre sus dedos, porque sabe que ha de dispersarse, cuando la suelte.



Esbozos de arena. Víctor Hugo Hidalgo Ruiz. Letra Franca Ediciones, 2020.



Iván Zurita (Ciudad de México, 1992). Egresado de la carrera de Lengua y Literatura Hispánicas por parte de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, UNAM. Como estudiante participó en los encuentros literarios en las universidades autónomas de Morelos, San Luis Potosí, Yucatán, Puebla y Baja California; entre los cuales destaca el V Encuentro Nacional de Jóvenes Escritores Jesús Gardea de la Universidad Autónoma de Chihuahua. En 2018 fue becario en el Festival Cultural Interfaz “Los Signos en Rotación” y en el I Encuentro Nacional de Poetas Amando J. de Alba. En febrero de 2019, participó en el IX Encuentro de Jóvenes Escritores de Hispanoamérica y el Caribe dentro de las actividades de la Feria Internacional del Libro de la Habana, Cuba. Su obra literaria se encuentra dispersa en antologías de jóvenes escritores mexicanos, así como en publicaciones periódicas y plataformas digitales. Actualmente se desempeña como miembro del Consejo Editorial de la revista de crítica y creación literaria De-lirio.