Organología, de Ángeles Montañez

Actualizado: 30 de oct de 2020




Post-mortem


He querido cambiar tu nombre,

llamarlo entre mis dedos para reconocer su ausencia,

teñirlo de manera que no se aleje en la oscuridad

y pueda encontrarlo al sumergir los ojos en el río.


Buscamos renacer

pero creamos un bosque de raíces

trasmundanas;

dejamos crecer la hierba porque

perdimos a dónde huir.


Ocultemos las angustias entre los árboles,

quizá se separen las especies

por prudencia vegetal,

quizá se partan los puentes imaginarios

entre nuestros silencios,

quizá se desprendan los mundos

hasta que te resulte imposible clasificar

las flores que se desvían

en mis vórtices de obsidiana.


Qué infernales se han vuelto mis ojos,

sin aludir al placer del pecado,

cada lágrima deshace una vena

y se me mancha el camino de sangre.


Un bramido en susurro

tras la nuca de piel nocturna,

buscando que el desvelo perdure

para escuchar los lamentos que se atoraron

en las grietas del amanecer.


Qué pesadas se me vuelven las pestañas

por los deseos que acumulan,

si nada las sopla

cierran los párpados

hasta llorarse en espectros de viento

y crujir en la madera insomne

por eternidades.




Solanáceas


Sueño con un cuervo postrado

sobre arbustos

de petunias púrpuras,

con cuerpo latente,

ando de cerca

para tocar el imaginario.


Abro un poco la ventana

en noche de relámpagos

para escribir cual juventud;

apagué las ventanas para

ahogar los espejos

pero floté hasta oscilar el Mictlán.


Entre mariposas de fuego,

una viuda

escurriendo un escalofrío

lamenta el futuro,

va con ojos negros

para no olvidar dónde

dejó la cuna;

entre muertes

se detiene a leerme dormida

buscando ambigüedades

que prometen la quietud de los pájaros.


Tras cuatrocientas voces

creerme trágica

por destripar el pensamiento

de los árboles que surgen inframundos,

¿en qué madera mitológica

surcaremos las luces de aquel que cayó al mar desalado?


Precediendo el último llanto,

rompo los focos

para que no escape la noche

de los espejos.




Internos


I

En la partitura de los espacios

y puntos inexistentes

habrá que saborear nuestra sangre

que se corre

cuando cerramos los ojos.


Al encontrarnos en el cielo

con cenizas que danzan

para ser astros,

el carbón de la piel

se vuelve el pigmento del silencio

de aquellas que juraban ser unas,

pero lenguas mortales

las volvieron otras.


II

Salen vestidas de perlas traslúcidas

con canastas de nidos azules

y cascadas rotas que bajan

de sus pómulos.

Saltan en tirantes sueltos

para que se enreden al viento

y entre las voces escondidas

de las leyendas que perturbaron

su niñez.


Rezan en susurro para encontrar

las últimas gotas de rocío

en las pupilas del olvido aletargado,

para que se moldeen junto a la onírica

figura de una dama con corteza mística;

ella quien trasladó

en mantos de agua blanca

a las niñas que cazaban pájaros

y los guardaban bajo las sabanas,

porque si no morían de asfixia

cantarían los secretos del amanecer

a cambio de otra luna.


III

Tras la lluvia de néctar

se encuentran los cánticos

que dejan al fuego tornarse verde

sobre la piel fresca,

así elimina la belleza

de la garganta que se finge ingenua

en voz humilde de una enamorada

que no quería hijos

ni quería un hogar,

sino conocer a los antiguos dioses,

para quienes dejaba ofrendas

en el bosque.





Angeles Montañez. Licenciada en Letras Hispánicas. Participó en el XXIV Encuentro de Mujeres Poetas en el País de las Nubes en 2016; en el Primer Encuentro Fronterizo: La border Meiks Mi Japi en 2017 de la Universidad Autónoma de Baja California; en la revista electrónica Suplemento Chirimbolo en 2018 y en la revista estudiantil Pirocromo. Participó también en el decimocuarto Foro de Estudiantes de Lingüística y Literatura de la Universidad de Sonora 2018 y en el III Congreso interuniversitario de estudios literarios y lingüísticos “violencia, género y lengua: ausencias y denuncias discursivas” en 2018 de la Universidad de Yucatán. De igual manera, fue seleccionada para participar en el Cuarto Coloquio Nacional Palafoxiano de estudiantes de lingüística y literatura hispánica y en el Congreso Nacional de Estudiantes de Lingüística y Literatura en la Universidad de Guadalajara en 2019. Fue delegada de la Rednell sede Aguascalientes. En 2019 participó en el CIELL 4ta edición. Recientemente se presentó en el Congreso de Literatura Mexicana Contemporánea en la Universidad de El Paso, Texas, en 2020.