Poemas de Alda Merini, en traducción de Abraham Valenzuela

Actualizado: ene 24



Sueño


Durante el infinito tiempo de Grecia

cuando el paraíso fue entregado

a las doncellas en jardines tibios

y las vestales mantenían corolas

siempre encendidas en sus vientres,

tú ya estabas viva

porque te había visto vagar en mi sueño, desconcertada

tú ya estabas presionando las puertas del amor

sin tener respuesta. La ira terminó

la música de fiesta incesante

de la Grecia alegre pero firme

dentro de la enorme luz que te sostiene.

Siempre, Violeta, el tiempo te oscurecía

dentro de esa mordaz nostalgia

de cosas puras, nacido del pensamiento

purifica a los vivos en el dolor.

Y siempre sola, como una potrilla

de raza pura, reacia a pastar

el forraje que los humanos te ofrecen

ardes de amor como un lirio cerrado...




Es aun más fácil


Sería más fácil para mí

bajar hacia ti las escaleras más oscuras,

las del deseo que me asalta

como un lobo estéril en la noche.


Sé que cosecharías mis frutos

con las manos sabias del perdón…

Y también sé que me amas con amor

casto, infinito, reino de tristeza…


Pero he suavizado mi llanto por ti

día a día como en plena luz

y silenciosamente lo envío de vuelta a mis ojos

porque, si te miro, vive en las estrellas.




[La luna se abre en los jardines del manicomio]


La luna se abre en los jardines del manicomio,

algunos enfermos suspiran,

una mano en el bolsillo desnudo.


La luna le exige tormento

y le exige sangre a los reclusos:

he visto a un enfermo

morir desangrado

bajo la luna luminosa.




Canto del esposo


Quizá tengas dentro de tu cuerpo

una semilla de gran razón,

pero tus labios hedonistas

saludables de tanta ironía

muerden más besos

de los que el Señor quisiera,

como quien muerde una manzana

en el clímax de la plenitud.


Y tus manos ardientes

desnudas, de resuelta masculinidad

dieron más abrazos

de los que vale una cosecha,

sin embargo mi corazón te canta,

oh esposo mío

sin embargo en mí está la sorpresa

de tenerte al lado para morir

después de que un río de vida

te empujó de lleno contra el terraplén.




Traducciones al español de Abraham Valenzuela


Alda Merini (Milán, Italia 1931). Publicó, entre muchos libros: La presenza di Orfeo (1953), Paura di Dio (1955), Nozze romane (1955), Tu sei Pietro (1961), Destinati a morire (1980), La Terra Santa (1983), La Terra Santa e altre poesie (1984), L’altra verità. Diario di una diversa (1986), Testamento (1988), Delirio amoroso (1989), Vuoto d’amore (1991), La presenza di Orfeo (incluye La presenza di Orfeo, Paura di Dio, Nozze romane, Tu sei Pietro, 1993), Ballate non pagate (1995), Fiore di poesia (1951-1997) (1998), Le poesie di Alda Merini (2000), Più bella della poesia è stata la mia vita (2003), Mistica d’amore (2008), Padre mio (2009) e Il suono dell’ombra. Poesie e prose 1953-2009 (2010). Muere en el 2009 en su ciudad natal.


Abraham Valenzuela cuentista, ensayista y crustáceo, devoto partidario de la fantasía y del humor, nacido en el Estado de México en 1997. Actualmente cursa la licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas en la FES Acatlán, UNAM. Hoy en día se desempeña como traductor y editor de la revista literaria De-lirio.