Poemas de Cristóbal de Castillejo, edición crítica y notas por Eduardo Serdio

Actualizado: ene 23




Estudio introductorio

Es preciso señalar que desconocemos la fecha de nacimiento de Cristóbal de Castillejo (1490¿? Ciudad Rodrigo – 1550 Viena) y que sólo contamos con una datación aproximada; sin embargo, sí es posible afirmar el esplendor cultural y económico del lugar que vio nacer a nuestro humanista en aquella época, pues para inicios del siglo XVI fungía como residencia de las familias aristocráticas del momento. Tal vez sea esta razón por la cual los primeros datos sobre la biografía de Cristóbal de Castillejo apuntan a su “sostenida vinculación con el mundo de la corte” (Castillejo, 1998) al arribar a la edad de quince años como paje de Fernando el Católico. Posteriormente se convertirá en el secretario del infante Fernando I de Habsburgo y es en este ámbito donde comparte con el futuro “Rey de los romanos” una educación integral, por no llamarle privilegiada.


Además de educación, compartió con Fernando de Austria, según Reyes Cano: “juegos, expediciones y tal vez también preocupaciones políticas” (1980). Es por eso que “la vinculación cortesana de Castillejo es fundamental para captar la dirección y extensión de su obra no ya en casos argumentales concretos, sino en su totalidad” (Prieto 2006), pues más tarde esta facultad lo impulsa a viajar con el heredero al trono del Sacro Imperio Romano Germánico a Inglaterra e Italia, visitando Roma, Milán y Venecia. Es en esta última ciudad donde publica la primera edición de Diálogo de mujeres (1544), aunque quizá no fue su primera obra publicada en Venecia y es posible que dos años antes haya salido a la luz su obra Sermón de amores (1542) en esa misma ciudad. La demás obra se encuentra dispersa en cancioneros manuscritos de la época, correspondencia epistolar y algunas otras en copias perdidas, aunque tenemos por cierto que la mayor parte de su obra poética es recogida en Las Obras de Christoual de Castillejo. Corregidas, y emendadas, por mādado del Consejo de la Santa, y General Inquisicion publicada de manera póstuma en distintas ediciones [véase nota del editor].


Actualmente, la crítica literaria ha trabajado en la visión reduccionista que se tenía de Castillejo como un escritor reaccionario a la estética italiana que se introducía poco a poco en la española, y hoy en día comprendemos que la defensa del verso octosilábico promovida por Castillejo más que una pretensión nacionalista se debía a un estudio del carácter prosódico natural en el que se desarrolla con soltura y cadencia nuestra lengua, basado muy probablemente en correspondencias con la prosodia latina y en analogías formales de la tradición española.


Fue precisamente esa lectura la que encasilló —y acá perdonen la paradoja— a Cristóbal como un escritor nacionalista, pero basta recordar algunas de sus publicaciones y su vida en otros países, las traducciones de los clásicos como Ovidio, y el ambiente cosmopolita y erasmiano que vivió para saber que nada está más alejado de la realidad. Estas críticas, tal vez no malas, pero sí apresuradas han dificultado no sólo el acceso de su cosmovisión sino que enturbia el sentido de su obra, y es esta oscuridad la que invisibiliza hasta cierto punto al autor.


Los siguientes poemas que la edición compila han sido seleccionados pensando en que son una muestra clara de la sátira anticortesana, pero que permiten también la evidente muestra del espíritu renacentista patente en Castillejo. En el primer poema encontramos una parodia, pues entendiendo el sentido etimológico de la palabra, hay una bifurcación de sentidos, el primero es el sentido tácito y no tiene mayor problema. El segundo sentido se mofa de la lírica cancioneril pues aquellas coplas que mandó el caballero son las mismas que leemos nosotros y el caballero que no quiso dar el cancionero general es el mismo que las escribe. Cabe mencionar que el cancionero del que habla es el Cancionero General de Hernando del Castillo publicado en 1511, y no lo quiere dar a la dama que lo pide por resultar arriesgado y esto nos sugiere una crítica atenuada sobre la concepción del amor en la poesía cancioneril. Otra obra que podría servirnos de referencia para sustentar su desprecio a este tipo de amor es el poema donde con fineza satírica critica a Boscán: "Los requiebros y primores / ¿quién los niega, de Boscán, / y aquel estilo galán / con que cuenta sus amores?” (Castillejo, 1998).


El segundo poema que presentamos, por el contrario, manifiesta un amplio carácter renacentista pues ostenta ciertos tópicos característicos como el prototipo de la Donna angelicata y otros como Collige, virgo, rosas; además de que también el poema ostenta una percepción del amor muy petrarquista al quedar preso o prendido de la dama. También hay que decir que en este escrito podemos asociar otros rasgos más medievales, como el tópico locus amoenus y cierta vigencia de elementos del amor cortés, lo que nos hace ubicar a Cristóbal como un poeta que se desarrolla en una etapa de cambios abruptos ideológicos. Por último presentamos un poema muy sencillo con el que rinde homenaje a Jorge Manrique, pues no es necesario ser muy sagaz para percibir la influencia que ejerce en nuestro autor, por ejemplo en sus coplas de pie quebrado donde tetrasílabos complementan versos de ocho sílabas y estos octosílabos terminan por formar dodecasílabos. Este tipo de composiciones versales se encuentran muy frecuente en Castillejo.


Por último, y a manera de conclusión, es menester tener en cuenta que las figuras paródicas, antitéticas, alegóricas y perifrásticas constituyen la parte medular de la obra completa, pues son utilizadas como elementos que permiten visiones alternas y niegan una óptica totalitarista. Allí su importancia pues esta visión pertenece a la transición ideológica del teocentrismo al antropocentrismo y por ello integra el núcleo del pensamiento renacentista y humanista.


Esperamos lograr los objetivos postulados y que resulte de agrado su lectura.


A una dama que pidió el cancionero general a un caballero,

y él por no comprarle le envió unas coplas suyas muy oscuras

Oscuras las envió

sus coplas el caballero,

pero muy bien acertó

en no dar el cancionero

que vuestra merced pidió. 5

Porque según os holgáis,

de matarnos cada día,

daros lo que demandáis,

a mi parecer sería

meter armas en Turquía [1] 10

Y vuestra merced, señora,

contenta debria* estar

con los muertos hasta ahora,

sin nuevas muertes buscar

al triste que se enamora. 15

Que para darnos pasión,

hizo os Dios Señora tal,

y de tanta perfección,

que os basta lo natural

sin buscar lo artificial. [2] 20

Así que dama hermosa

de que gran parte tenéis*

mucho que de piadosa,

avisada quedaréis

de pedir injusta cosa. 25

Que si bien queréis sentillo,*

daros lo que os negó él

era poner el cuchillo

en vuestra mano cruel,

para matarnos con él. [3] 30

Mas ni por eso de pena,

aquel señor se excusó,

que si su intención fue buena,

y a nosotros nos salvó,

a sí mismo se condena. 35

Pues por vuestras escogidas

gracias, si bien lo ha mirado,

aventurar nuestras vidas

era muy menor pecado,

que quebrar vuestro mandado. 40

Que por tan graciosa dama

el que la vida perdiere,

bástele dejar tal fama,

y el que la muerte temiere

da señal, que bien no ama. 45

Y pues por esta razón,

el no dar el cancionero,

es prueba de mi intención, [4]

condénese el caballero

que su amor no es valedero. 50

Y así, si bien lo miráis,

Nunca, dama, servidor

tendréis, en quien conozcáis

que por daño ni temor

no cumple lo que mandáis. 55

Y si veis que yo merezco

ser vuestro codicio,

desde aquí la vida ofrezco,

que muera por vuestro servicio,

porque acabe en buen oficio. 60

Al amor preso [5]

Por unas huertas hermosas

vagando muy linda Lida,

tejió de lirios y rosas

blancas, frescas, y olorosas,

una guirnalda florida. 5

Y andando en esta labor,

viendo a deshora al amor

en las rosas escondido,

con las qu’ella había tejido,

le prendió [6] como a traidor. 10

El muchacho no domado

que nunca pensó prenderse,*

viéndose preso y atado,

al principio muy airado,

pugnaba por defenderse. 15

Y en sus alas estribando

forcejaba peleando

y tentaba aunque desnudo

de desatarse del nudo

para valerse volando. 20

Pero viendo la blancura

que sus tetas descubrían,

como leche fresca y pura,

que a su madre en hermosura

ventaja no conocían. 25

Y su rostro, qu’encender

era bastante, y mover

con su mucha lozanía,

los mismos Dioses, pedía

para dejarse vencer. 30

Vuelto a Venus, a la hora,

hablándole desde allí

dijo: madre, emperadora,

desde hoy más, busca señora

un nuevo amor para ti. 35

Y esta nueva con oilla:*

no te mueva, o de mancilla,

que habiendo yo de reinar,

esté en el propio lugar

en que se ponga mi silla. 40

Don Jorge Manrique de las condiciones de ausencia

Quien no estuviere en presencia

no tenga fe en confianza:

pues son olvido y mudanza

las condiciones de ausencia.

Quien quisiere ser amado 5

trabaje por ser presente

que cuan presto fuere ausente

tan presto será olvidado.

Y pierda toda esperanza [7]

quien no estuviere en presencia 10

que son olvido y mudanza

Las condiciones de ausencia. [8]

Nota del editor

El testimonio más antiguo de las obras poéticas de Castillejo es publicado en 1573 por el editor Pierres Cosin bajo el título: Las Obras de Christoual de Castillejo. Corregidas, y emendadas, por mādado del Consejo de la Santa, y General Inquisicion y para referirnos a él en la presente edición ha sido designado con la letra P. Existen, no obstante, otros dos testimonios que deben ser tomados en cuenta para toda edición sobre las composiciones de Castillejo. Uno de ellos vio la luz en Amberes bajo el mismo título, por Pedro Ballero en 1598; este es el segundo testimonio al que nos referiremos con la inicial del primer apellido de su editor B. El otro testimonio que no debe pasar desapercibido es el que se publica también en Madrid por Andrés Sánchez en el año de 1600 y ostenta la letra S.


Cabe mencionar que la presente edición se basó en la metodología de Alberto Blecua (1983) y sigue sus modelos para identificar la filiación de los textos respecto a los errores separativos y conjuntivos que encontramos en las variantes. Teniendo en cuenta estos criterios encontramos que B es una copia de C en tanto que C por una parte, y S por otra, proceden respectivamente de tradiciones distintas. Lo cual podemos representar en el siguiente esquema:




[o] resulta el original desaparecido

Y , Z copias desaparecidas

S impreso de Andrés Sánches (Madrid 1600).

C impreso de Pierres Cosin (Madrid 1573).

B impreso de Pedro Ballero (Anvers 1598).

Por otra parte, hemos pretendido que nuestro sistema de notación sea de fácil accesibilidad y comprende dos tipos de notas. El primer tipo corresponde a la tradición textual, y presenta un aparato crítico positivo, ya que exhibe la lección seleccionada y la variante o variantes de los restantes testimonios, y se indica con un asterisco en la parte correspondiente. El segundo tipo de notación pretende restaurar, dentro de lo posible, un horizonte hermenéutico a través de una propuesta de lectura que fije el texto por medio de la filología; es decir que buscamos brindar al lector no especializado las competencias necesarias. Para ello se ha optado por tres criterios de notación que atienden a los estadios históricos, sociales y literarios; sin embargo también hemos pretendido que las notas al pie de página no entorpezcan la lectura sino por el contrario funcionen como apoyo. Dada la vastedad de la materia y la indispensabilidad de que las notas sean breves, distribuimos la información necesaria (histórica social y literaria) en el peritexto al incluirla en el anterior estudio introductorio y las notas sólo fueron utilizadas para señalar algunos elementos determinados.


Para evitar en nuestra edición ambigüedades lingüísticas, se modernizó la ortografía como en la simplificación de las vocales dobles. También se adaptaron las reglas tanto de acentuación como de puntuación, pero siempre privilegiamos las reglas prosódicas y métricas, sin embargo hay que tener en cuenta la distancia entre la puntuación del siglo de Oro y la actual, pues en esta época se incorporan a la lengua elementos gráficos por influencia latina, más específicamente por el estudio de Cicerón, donde se inscriben tres señales para marcar la sílaba: el acento agudo (´) indica que el tono sube; el acento grave (`) para indicar que baja; y el circunflejo (^) para la sílaba que primero sube y luego baja. Es por eso que encontramos en el primer verso de nuestro primer poema:


Escuras las embiô C

Escuras las embio B

Escuras las embió S


En la primera variante sabemos de antemano que el acento circunflejo rompe el diptongo y el verso agudo suma una sílaba métrica, por lo que resulta un verso octosílabo. En la edición de Ballero, no podemos pasar por desapercibido que no integrara ningún tipo de acento gráfico y, aunque es complicado determinar gracias a los escasos estudios diacrónicos acerca del hiato en la lengua española si el diptongo /io/ obedecía en aquella época a otro tipo de reglas fonológicas, es prácticamente un hecho que tampoco existe hiato en el diptongo que presenta la variante de S, por eso en este caso sí se privilegia la modernización ortográfica ya que resultaría hasta cierto punto innecesario y ambiguo la introducción anacrónica de este tipo de acentos. Por lo tanto sólo se ha optado brindar una breve explicación en este apartado, y aunque podría parecer baladí, realmente importa para la interpretación de nuestro autor; ya que Cristóbal de Castillejo, fue un acérrimo defensor del verso octosílabo, como lo fueron algunos otros autores muy posteriores, de los que se destaca la figura de Juan Ramón Jiménez que asevera: el verso de ocho, río de la lengua española, mermó su cauce gracias al italiano endecasílabo (Alfonso, 1996).

Referencias

Blecua, Alberto (1983): Manual de crítica textual. Madrid, España: Cátedra.

CASTILLEJO, Cristóbal de (1573): Las Obras de Christoual de Castillejo. Corregidas, y emendadas, por mādado del Consejo de la Santa, y General Inquisicion. Madrid; Pierres Cosin.

—, (1598): Las Obras de Christoual de Castillejo. Corregidas, y emendadas, por mādado del Consejo de la Santa, y General Inquisicion. Amberes; Pedro Ballero.

—, (1600): Las Obras de Christoual de Castillejo. Corregidas, y emendadas, por mādado del Consejo de la Santa, y General Inquisicion. Madrid; Andrés Sánches.

—, (1998): Obra completa, ed. R. Reyes Cano, Madrid; Turner.

—, (2008): Poesías de Cristóbal de Castillejo. ed: Castro, Alonso de; Alicante, España. Biblioteca virtual Miguel de Cervantes.

Martínez Navarro, Mª. del Rosario (2011): Cristóbal de Castillejo: Recepción y percepción de un poeta cosmopolita renacentista; artículo publicado en De el verbo al espejo. Reflejos y miradas de la literatura hispánica. Promociones y Publicaciones Universitarias, S.A; Barcelona.

—, (2016): Literatura anticortesana de Cristóbal de Castillejo. Estudio especial del «Aula de cortesanos» (1547), Publicaciones Académicas, Biblioteca Canon, 21, Editorial Academia del Hispanismo, Vigo.

REYES CANO, Rogelio (1980): Medievalismo y renacentismo en la obra poética de Cristóbal de Castillejo, Madrid.

—, (2000): Algunos aspectos de la relación de Cristóbal de Castillejo con la literatura italiana , Cuadernos de Filología Italiana¸ núm. extraordinario. Universidad de Sevilla.

Prieto, Antonio (1984): La poesía española del siglo XVI. I. Andáis tras mis escritos. Madrid: Cátedra

—, (2006): Poética y diálogo renacentista en Castillejo [y] Sánchez de Lima; en Estudios sobre el diálogo renacentista español. Universidad de Málaga.

Romero del Castillo, Pilar (2014): Los afeites en la edad media española. Estudio del léxico. Universidad de Granada.

[1] El autor hace referencia a Turquía pues representa un estado fuerte y violento, con mayor énfasis después de que el Imperio Otomano realizara el primer sitio de Viena en 1529. (12) En la modernización del texto se opta por sustituir los fonemas vocálicos por sus respectivos fonemas consonánticos por lo que deuria se transfoma a devria y devria por estandarización ortográfica actual pasaría a debria, sin embargo no pasa a debería para respetar el cómputo métrico.

[2] Se observa el tratamiento de la mujer como camino directo divino y que, por consecuente, entre más natural su belleza está más genuinamente cerca de Dios. Véase la tesis doctoral de: Pilar Romero del Castillo, Los afeites en la edad media española. Estudio del léxico. Universidad de Granada; España, 2014.

[3] Es notable la crítica humorística al sugerir la muerte de la dama por amor, rompiendo con la normalidad de que sea a la inversa. Así como la dama requiere los servicios del caballero al pedir el cancionero general. (22) de que mas parte tenéis CB (26) La modernización ortográfica no permite la sustitución de sentillo por sentirlo con el fin de respetar la rima con el 28

[4] Este verso nos revela la identidad del caballero, referido en todo el poema en tercera persona.

[5] Se utiliza una alegoría donde también es posible concebir un punto de vista alterno, al invertir el papel de Cupido. Esta es una característica meramente renacentista. Comparar con el estudio introductorio. Pp. 8. (12) En la edición que corresponde a C encontramos en este verso la voz <prederſe>, sin embargo también hallamos en B y S <prenderſe> por lo tanto es tomado como un error separativo que comete la edición de Pierres Cosin.

[6] Es común en la lírica petrarquista el uso de la palabra “prender” del latín prehender. La razón es porque no sólo hace referencia a la acción de atrapar o coger, también está vinculada con el fuego. Es por eso que uno de los momentos más icónicos de este rasgo surge cuando Petrarca ve por primera vez a Laura y queda prendido de sus ojos. Véase de Petrarca su soneto XXIX.

[7] Resulta curioso el parecido que existe entre este verso y la sentencia italiana de Dante Alighieri. Véase el inicio del canto tercero de La divina comedia.

[8] Compárese el poema con la función retórica de las figuras antitéticas y alegóricas que se nombra en el estudio introductorio. Pp. 8.



Eduardo Serdio (Ciudad de México, 1994). Poeta, gestor y editor. Estudió Lengua y literaturas Hispánicas en la UNAM. Ha impartido talleres de creación literaria en Mostrarte a México A.C. En el 2016 con estudiantes de la Facultad de Estudios Superiores Acatlán crea el taller literario De-lirio. En el 2018 el taller De-lirio deriva en la revista literaria del mismo nombre, en la cual funge como director general. En el 2019 se integra a la revista Taller literario Ígitur, y a las mesas de Crítica y pensamiento en México y Diótima; versar poéticas: Encuentro Nacional de Poesía. Actualmente es fundador y director de la Congragación Literaria de la Ciudad de México.