Poemas en prosa de Nicole Alzate

Actualizado: 30 de oct de 2020



CARRUSEL


El contorno de su rostro es similar al mío, sus piernas tienen la textura de un melocotón ardiente. Al sentarme sobre sus muslos imagino que estoy galopando sobre el fango, allí la velocidad no es más que un cofre de aire momentáneo en el que la humanidad deposita su juventud.

Estoy en su habitación, ella yace en una silla de ruedas y el viento me revela la deformidad de sus rodillas. Quiero cabalgar otra vez, grabar su rostro en un circuito de tiempo, regresar.

Burbujas de hueso molido flotan dentro de sus rodillas, pedazos de alambre sostienen su espalda.

―No hay marcha atrás―, me dice.

Una palabra estalla en mi vientre, soy una niña que se aferra a un caballo enfermo.

CICATRIZ EN LA RODILLA


Los años perseguían la catástrofe del patio, únicamente la planta que sembró mi madre sobrevivió a los torrenciales de polvo, a los augurios y nostalgias que contenía cada ladrillo.

Se había ido mi niñez tras un perro callejero, al campo, a decapitar hormigas y perseguir barcos de cedrón que más tarde acabarían hundiéndose en la quebrada.

Sin recibos con fechas de caducidad, ni cartas de despido, sólo una cicatriz en la rodilla y la certeza de que los juguetes, capitanes de aquellos barcos, también fueron derrotados.




ALMENDRO VESTIDO DE INVIERNO


Hay un lenguaje en la copa de los árboles. Cuando el viento pasa las hojas se agitan y entre un juego de matices el movimiento de la luz extiende su cercanía. Todo instante es nacimiento en manos del asombro.


Esta madrugada seré un ciego frente al árbol desnudo. Cerraré mis ojos y como el otoño —con menos horas de luz y el deseo de adivinar el cifrado que esconde tu tronco—, dejaré que mis manos invadan tus grietas. Imaginaré tu frente extendida para alcanzar el cielo.


Así te vistas de invierno y tus raíces nunca puedan verte a los ojos, te aferras a este asfalto que sabe a vigilia. Dime tú: ¿Quién nos salvará de cubrirnos de silencio? ¿Quién nos salvará de desintegrarnos en la tierra y renacer tras un suspiro?


La estela de los movimientos en la copa y mi cara desnuda anuncian que tus entrañas conocen el lenguaje de lo invisible.




UN HUÉRFANO EN LA ESTACIÓN DEL TREN


Una niña (tan alta) eres,

Y para el mundo todo esto es un delirio.

Ezra Pound


Adopto la forma del delirio para asomarme en tu cuerpo.

Experimento las aguas quietas y veo crecer las plantas de tabaco que sembró tu paso en la madrugada.

Deseo ser relámpago para abrazarte en la jaula del vértigo. Memorizar la tibieza de tu pecho que es faro entre la pesadumbre.

Soy el que fue y el que anhelo ser, reconozco un huérfano en la estación del tren, un sonámbulo que se mira al espejo y adivina el color de los ahogados.

Las voces de tu vientre me sostienen del precipicio. Pendo de los dientes y danzo desde tu altura.



Nicole Alzate (Bogotá, 2000). Es estudiante del pregrado en Comunicación social y periodismo en la Universidad CUN. Ha sido partícipe de jornadas de lectura en distintos lugares de la ciudad, colectivos, festivales, así como también talleres literarios en Bogotá entre ellos: Casa de Poesía Silva y el Taller Distrital de Poesía IDARTES. Poemas suyos han sido publicados en fanzines, revistas y antologías de poesía con editoriales independientes. Actualmente se encuentra trabajando en lo que será su primer libro, en el cual explora esa otra "patria" que es la enfermedad en relación con la pintura y la memoria.