Presente contra Porvenir, máscara contra cabellera literaria: contemporáneos en el ring




La mujer, otro de los seres que viven aparte, también es figura enigmática. [...] incita y repele. Es la imagen de la fecundidad, pero asimismo de la muerte.

Cifra viviente de la extrañeza del universo y de su radical heterogeneidad, la mujer ¿esconde la muerte o la vida?, ¿en qué piensa?; ¿piensa acaso?; ¿siente de veras?[...]”

Octavio Paz, Los hijos de la Malinche en El laberinto de la soledad



En las noches de esta cuarentena me he dedicado a leer Los recuerdos del porvenir de Elena Garro. Estuvo varios meses en mi librero sin ser abierto y como si fuera obra del destino, cuando lo tomé me di cuenta de que había estado guardado a un lado del Laberinto de la Soledad, ensayo que sí he leído en varias clases y por voluntad propia. Desde que estudié la primaria supe de la existencia de Octavio Paz, el único mexicano que había sido merecedor de un Premio Nobel de Literatura. Es más, en mi casa tenemos dos versiones de su libro, uno es una edición conmemorativa del Fondo de Cultura Económica y otra es un libro de distribución gratuita, editado por la SEIEM; ejemplar que le dieron a mi madre por pertenecer al sindicato de profesores. En las solapas de estos libros tan elaboradamente encuadernados, desde la portada hasta las notas del prólogo, podemos encontrar que la figura del escritor es puesta como una de la más influyente del siglo xx, pensador y poeta galardonado. No se deja lugar a la duda, Octavio Paz es el erudito de México. Sin embargo, cuando me dedico a inspeccionar el libro de Elena Garro me percato que sí, tiene una semblanza que menciona los premios de la autora, pero nada más. Al investigar más sobre ella, me encuentro frente a la imagen de la escritora que vivió a la sombra de su marido, primero hombre, después partícipe activo de la vida del país y autoridad literaria del canon mexicano.


Para iniciar la confrontación de estos dos autores debemos posicionarnos en la Arena, el escenario donde inició este duelo fue el ambiente mexicano después de la mitad del siglo pasado, en la radio sonaban Los Panchos, la vida literaria nacional estaba más activa que nunca con tertulias donde Arreola, Elena Poniatowska, Rosario Castellanos, Carlos Fuentes y demás personalidades dialogaban acerca de lo que se escribía en el mundo, sobre autores que como ellos, representaban lo mejor de la literatura contemporánea. Para que el combate no sea iniciado con cabos sueltos, es de importancia que como referís sepamos donde estamos parados. Como pauta principal para llegar a un veredicto y ser testigos de este escandaloso combate entre Octavio Paz y Elena Garro, es importante mencionar que los autores aquí mencionados forman parte de los creadores que se dedican a experimentar con el lenguaje, a crear nuevas formas de imaginar las realidades a través de las palabras, atados a un momento histórico y a figuras ya establecidas, deciden romper con ello para proponer un nuevo eslabón. Son contemporáneos, en el ámbito de su tiempo y su forma de relacionarse con su contexto.


La Literatura Mundial Contemporánea nos expone autores que se presentan al combate con la escritura de obras hechas a partir de mirar su tiempo en periferia, desde lejos y luego descifrarlo, como otros no pueden hacerlo, para transformarlo en su lenguaje y escribir con nuevas formas.


Los rudos, los rudos


Antes de subirse al ring se presentan las dos misteriosas sombras de nuestros competidores. Saliendo de los vestidores con 1.90 m de estatura, siendo una de las mayores figuras de las letras mexicanas del siglo xx, con un Nobel en la bolsa (1990) y numerosas reediciones de sus libros, ensayos y poemas. Octavio Paz. Listo para enfrentarse a su competidora.

Caminando detrás, con algunos centímetros menos, la polémica mujer, ganadora del Premio Xavier Villaurrutia (1963), considerada como una de las más brillantes dramaturgas y escritoras, nacida en épocas de guerrilla, con una infancia vivida en Iguala y después atormentada por las circunstancias de un matrimonio infeliz, Elena Garro.

Se enfrentarán de dos a tres caídas sin límite de tiempo.


Primera caída


¡Qué dicha ser hombre y poder decir lo que se piensa!”

Elena Garro, Los recuerdo del porvenir

El indiscutible primer golpe que existe en el mundo de las artes y por ende en el literario, es el de pertenecer o no al canon, a esa élite prestigiosa de autores consagrados, cuyos nombres se nos vienen a la cabeza cuando pensamos en literatura nacional. Y para definir qué es o no canon nos apoyaremos en el ensayo de Carlos Monsiváis, escritor y periodista mexicano que escribió numerosas crónicas sobre la ciudad de México y algunos ensayos, uno de ellos “La crítica literaria en México: invención, revisión, ampliación y olvido del canon”, es en donde Monsiváis(2005), expone que el canon es “[...] la representación de un compromiso cultural básico de la sociedad y, en la medida que la enseñanza pública le pertenece, del Estado” es decir, que cuando un texto literario se enfrenta al juicio público, es sometido a una serie de reglas intangibles como las de la academia y además a un mercado siempre exigente; si es aceptado entonces podrá considerarse afortunado. Esta situación es a la que aquí nos referiremos como la primer caída de Elena Garro después de ser sometida por la primer llave de Octavio Paz y su legado frente al canon de las letras mexicanas, ya que es casi imposible no pensar en el literato cuando nos referimos a la vida académica, y a la que no lo es tanto también, de las letras mexicanas. Monsiváis (2005) nos expone de la siguiente forma porque Paz podría ser seguramente la voz más influyente del canon mexicano, pues de él se rescatan sus preceptos de tradición, de jerarquía y hasta lo que él consideraba o no como un clásico. Al ser mencionados por esta figura y al integrarse a la canasta de la élite literaria son acomodados de acuerdo a los juicios que se tengan sobre ellos y que determinarán qué lugar ocupan dentro del canon.

Si en este instante la afición del siglo XX pudiera ser escuchada seguro que notaríamos abucheos, aunque sería difícil saber para quién son dedicados, para el rudo o para el técnico. Pero estos son otros tiempos y la capacidad de cuestionarnos el mundo nos da la oportunidad de volver a deliberar y a ellos de cambiarse de bando.

Antes de caer en la lona, Elena Garro intenta defenderse al notar que en los tiempos en los que su novela más emblemática, Los recuerdo del porvenir es publicada, la recepción de un texto escrito por una mujer era un poco escandalosa. Más si este se trataba de temas “varoniles” como lo son los conflictos o las guerrillas. Entonces, retomaremos las palabras de nuestro primer referí, Monsivaís (2005) quien plantea que cuando la novela de nuestra escritora fue publicada, la crítica fue más bien limitada,

[...] cuando aparece Los recuerdos del porvenir, de Elena Garro, la recepción es tibia. Hay aprecio pero limitado. Otro ejemplo: Nellie Campobello se dio a conocer como perteneciente a la narrativa de la Revolución Mexicana, pero, desde luego, sin el brío y el impulso de lo que se creía "una literatura sólo de hombres."

Una mujer podía escribir desde su emoción, su sensibilidad femenina delicada, no más. Como si la naturaleza heredada del género de su escritor fuera inherente al juicio de una obra y a cómo se desarrolla su narrativa. Adriana Méndez, escritora especializada en Literatura Latinoamericana, escribe en su ensayo “Tiempo femenino, tiempo ficticio: Los recuerdos del porvenir, de Elena Garro” acerca de cómo Garro explora el tiempo en su novela y cómo esto se relaciona con su ser. Méndez (1985) se refiere a la confrontación de estas barreras y condiciones como que “la escritura femenina no es, entonces, el polo opuesto de una escritura canónica fundada en la masculinidad ni tampoco su servil imitadora”, es decir que caeríamos en un error al pensar que lo que se escribe siendo mujer tiene que ser contrario a lo que se escribe siendo hombre; así como también pensar que si no es blanco ni es negro, debe ser blanco aspirando ser negro.

La recepción del texto de Elena Garro fue diferente, por una situación que expone Monsiváis (2005) como una arrogancia patriarcal que caracteriza el mundo literario, y que yo me arriesgaría a decir, sigue presente. Situaciones que vivieron otras mujeres como Rosario Castellanos y Amparo Dávila, nombres de escritoras que ahora nos son conocidas quizá por el intento de rescatar de la lona a todas ellas, cortadas por un espectro cultural poco favorable.



Cuenta fuera


No hay nadie, no eres nadie,

un montón de ceniza y una escoba,

un cuchillo mellado y un plumero,

un pellejo colgado de unos huesos

un racimo ya seco,

un hoyo negro

y en el fondo del hoyo

los dos ojos

de una niña ahogada hace mil años […]”

Octavio Paz, Piedra de Sol VIII

En medio de la lucha, Elena Garro desaparece. En el año 1963 es publicada la novela que le valdría el galardón Xavier Villaurrutia. Tan sólo cinco años antes de que el movimiento estudiantil estallara. Suceso que llevaría a Elena Garro al exilio después de declarar abiertamente a favor de las acciones del entonces presidente Díaz Ordaz. Aquí el espectador tendrá que contar con sus propios juicios para decidir hacia dónde inclinar la balanza.

Hay que decir que la confrontación que estamos presenciado ha sido arduamente nutrida por diversas cartas que Garro le escribía a su amigo Emmanuel Carballo, su libro Testimonios sobre Mariana (1981) y también por el de su hija Memorias (2003), donde las autoras expresan los constantes conflictos que tuvieron dentro del matrimonio polémico y posteriormente el exilio de Elena Garro en España.

El tiempo, como en las novelas de la escritora, se detiene para darle paso a la exposición de los motivos de cada uno del porqué actuaron como lo hicieron. Lejano a sus vidas personales, el mercado sigue ovacionando a su escritor canónico Octavio Paz, y aceptando con ojos escudriñadores a Elena Garro.

Knock Out - caída por golpe

Cuando pensaba en el porvenir una avalancha de días apretujados los unos contra los otros se le venía encima [...] Luchaba entre varias memorias y la memoria de lo sucedido era la única irreal para él [...]”

Elena Garro, Los recuerdo del porvenir

La campanilla suena y Octavio Paz pareciera a punto de ganar. Esta vez estamos en 1990 y el escritor es acreedor del premio Nobel de Literatura, galardón máximo del canon mundial. Su figura, ya de por sí reconocida, se ensancha ante su nuevo título. Su discurso de aceptación, titulado La búsqueda del presente, habla de letras latinoamericanas, de Dios y de las lenguas. Se enreda en las posibilidades de lo moderno y concluye en los hilos del tiempo, mismo que le sigue dotando de vitalidad. Parece reflejar su bien sabida posición, esa que el mundo literario le ha otorgado a lo largo de su carrera. Casi no le preocupa el veredicto pues, como figura su lugar en los carteles seguirá siendo anunciando para enfrentarse al siguiente que desafíe su máscara. Por otro lado, Elena Garro se debate entre mantenerse por debajo o reacomodarse en el centro del ring. Si se le da el gane indiscutible a su contendiente ella podrá esconderse en las memorias del futuro, donde quizá la narrativa de mujeres deje de ser cuestionada por la fuente que la ha creado y sea juzgada con los mismos términos que las de sus compañeros. En caso contrario, suponiendo que el brazo se levanta y los gritos la reclaman, puede que no tenga que volverse a enfrentar cara a cara para reconocerse en el lugar que merece.

El ambiente sigue tenso y sólo se espera que nuestros queridos espectadores reclamen la última palabra. Cerca de las cuerdas, está el Comisionado, atentos a que los lineamientos establecidos se hayan cumplido de manera satisfactoria por un luchador o por otro. Pero al final de cuentas la decisión viene del público. O los rudos o los técnicos, o bien ambos rudos o ambos técnicos. Juzgue usted.

Bibliografía

Earle, P. (2010). Octavio Paz y Elena Garro: Una incompatibilidad creativa. Revista

Iberoamericana 76(232 - 233), 877-897

Elena G. (1963) Los recuerdo del porvenir, México DF, México: Joaquín Mortiz

Landeros, C. (1983) Los Narcisos. México DF, México: Editorial Oasis

Méndez, A. (1985) Tiempo femenino, tiempo ficticio: Los recuerdos del porvenir de Elena

Garro. Revista Iberoamericana 51(132-133), 843-851.

Moctezuma P. (2003), Una aproximación a la ficción narrativa de escritoras mexicanas contemporáneas: de los ecos del pasado a las voces del presente. Anales de Literatura

Española 16, 153-183

Monsiváis, C. (1994). La crítica literaria en México: invención, revisión, ampliación y olvido del canon. Nuevo Texto Crítico 7(1), 69-76.

Paz, O. (1990). Octavio Paz - Nobel Lecture. The Nobel Prize. Recuperado de https://www.nobelprize.org/prizes/literature/1990/paz/25350-octavio-paz-nobel-lecture-

1990/

Paz, O. (2015). El laberinto de la soledad. Posdata. México DF, México: Fondo de Cultura

Económica

Sitios Web consultados

Diccionario de la Real Academia Española

https://dle.rae.es

Página web oficial del premio nobel

https://www.nobelprize.org/

Diccionario de lucha libre

https://www.milenio.com/opinion/cuachara-luchagor/de-caidas/diccionario-de-lucha-libre



Ameyalli Y. Yáñez Martínez (1995). Desarrolladora web de profesión. Licenciada en Ciencias de la Informática por parte del Instituto Politécnico Nacional-UPIICSA. Ganó dos premios de poesía por parte del IPN en el 2011 y 2012 (segundo y tercer lugar). Posteriormente participó con la publicación de dichos poemas en la Antología “Entre el cuento y la poesía Vol. 2”, editados por el Instituto y en su presentación celebrada en la Feria Internacional del Palacio de Minería. Recibió una mención honorífica en cuento por parte del concurso Boyng Literario - UACM (2012). Becaria del Festival de Escritores y Literatura de San Miguel de Allende en el 2019. En 2020 ganó en la convocatoria organizada por Taika Editorial para participar en la publicación impresa y digital de la antología de cuentos “Escúchalos amar”. Así mismo, este año participó en la presentación del cuento ganador en la FENALEM 2021. Actualmente es estudiante de la Licenciatura en Creación literaria en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México.