Sonetos de Porfirio Salazar





Alegría


Hay que acercarse al tiempo de la vida,

ver al mundo sin ojos de quebranto.

Hay que alejarse de este mar de llanto

que nos dejó el amor por su partida.


Hay que partir el ansia tan temida

de ser y de no ser fiera del espanto.

¡Qué canten las hogueras de mi canto

y rasguen esta soledad sentida!


Nace la noche porque existe el día

cuando se aleja el sol de la armonía

sin que acuda la luz con que palpito.


(Vive el hombre el ansia del poeta,

acaso como viento en la saeta

lanzada al corazón de lo infinito.)




La paz del lirio


Temo vivir, tocar el aire puro,

vivo sintiendo todo lo temido,

cansado por buscar amor perdido,

perdiendo amor, la llama del futuro.


Podría levantar la pena un muro

y arrastrar el aliento que he pedido,

devorando la vida y lo vivido

y todos los silencios que murmuro.


Viven en mí la noche y su martirio.

Lejos del mundo, sol que ya no es vida,

me asombran los fantasmas del de-lirio.


Callado añoro mi razón perdida

y vivo la parábola del lirio:

soy luz que anuncia, llama presentida.





Mitología

Tus dos mitades, animal Centauro, cabalgan, suavemente, piedra y llano. Y en los rincones de este mundo vano, toro y hombre, camina el Minotauro.


La Bruja otorga veleidoso lauro al ángel- diablo que le da su mano. (Luz de Lucifer, mágico y profano, es este mar de capricornio y tauro.)


Evoco al Fauno, inicio mi terceto,

van nueve por delante en mi soneto, cruel oficio que sólo fin procura.


Sólo falta Dionisio del parnaso y la hechicera que me da su abrazo en este afán de mito que perdura.




Quevedo y la memoria


“Polvo serán, mas polvo enamorado”,

ruge Quevedo entre la tumba impura.

Oscuridad que alcanza lumbre pura:

ayer, mañana, vida que es pasado.


Somos horas en tiempo calcinado,

aliento de morir y sepultura.

En el instante en que el amor perdura

somos ruego del cáliz marchitado.


Detrás, el polvo va de llanto a cuita

y en vigilia la muerte precipita:

el polvo es el destino de los besos.


¡Eternidad de luz y transparencia

será la vida y toda la existencia

de este tiempo en la sombra de mis huesos.




Soneto por el Dios de todos


¿Dónde anidas, que ya no puedo verte?,

¿en qué estación dejaste mi alegría?

-Me levanto y te busco cada día:

¡qué ansiedad tan humana de tenerte!


Cierro puertas, intento detenerte,

intento asir tu cálida armonía,

pero me quedo sólo en agonía,

¡qué intensidad mi miedo de temerte!


Estás aquí, en claridad y ausencia,

y sueño cada tarde que te tengo:

como un rumor tu cándida presencia.


Abro las puertas, la sombra me convida

a pensar que de veras me sostengo

en tus brazos, mi Dios de muerte y vida.







Los poemas anteriores pertenecen al libro:

Soles en la luna del cantor, Panamá (2017)

Selección por Eduardo Serdio





Porfirio Salazar (Penonomé, Panamá, 1970). Es Licenciado en Derecho y Ciencias Políticas (1993) y Máster en Derecho Procesal (2006), ambos títulos por la Universidad de Panamá. Ha sido docente universitario, asistente de magistrado, juez civil y penal, y actualmente labora como Defensor Público del Sistema Penal Acusatorio de Coclé desde 2011. Hizo estudios de lengua inglesa en Saint Petersburgo, Florida, Estados Unidos, (1998-1999). Recitales y conferencias en España (1993, 2019), Estados Unidos, México, Puerto Rico, República Dominicana, Costa Rica, Cuba, Guatemala, Nicaragua y Panamá. Ha publicado: Los Poemas del Arquero, 1991; Selva, I Edición -1995. II Edición -2007; La Ascensión o la Muerte, 1996; Guitarra de Fe, 1997; Canto a las Espumas del Reino, 1998; No Reinarán las Ruinas para Siempre. 1998; Ritos por la paz y otros rencores, 1999; La Cítara del Sol, I Edición, con prólogo de Moravia Ochoa. II edición-2008, Editorial Norma; Poesía 1995-1998. Año 2010; El tiempo de la burbuja, 2011. INAC; El viaje de la desnudez, UTP, 2013; El fuego despierto es su último libro de ensayos, con prólogo de Pedro Rivera, 2012. En 2018 y 2019 se presentaron sus libros de sonetos: Soles en la luna del cantor (Panamá) y Cenizas en mi sueño (Editorial La chifurnia, El Salvador). En septiembre de 2019 se presentó su libro de poesía infantil: La Piña María y otras canciones, ganador del premio Hersilia Ramos de Argote 2018.