Tres écfrasis de Sonora y otros poemas de Leslie Ortega

Actualizado: 30 de oct de 2020





Tres écfrasis de Sonora


I

El cálido abrigo de un sol de verano

Calienta la pálida arena del mar

Y al ritmo de un cómico paso gitano

Los niños eufóricos salen a jugar.

Cual líquido espeso sobre mi sombrero

Se derrama el cítrico jugo del sol

Y sobre las páginas de mi cuaderno

Se tiñen mis letras cual luz de farol.

Las nubes doradas, caótica alianza,

Sirven para fondo de un viejo velero

Cuya vela ocre con vértigo avanza

Con rumbo al poniente seguro y ligero.

Fatídica danza la de aquellas redes,

Efímera vida del trágico pez,

Utópico mundo de líquido ámbar,

Pacífico océano, qué serio te ves.


II

El ruido constante de rápidos pasos,

El cálido viento y el sol inclemente,

La típica orquesta ruidosa del tráfico:

Ciudad escarlata de asfalto caliente.

Mujeres cansadas de ropa ligera

Con bocas sangrantes de fresa madura,

La trémula mano de gente extranjera

Y unísonas voces que piden ayuda.

Ladrillos y tejas envueltos en llamas,

Oxígeno espeso que asfixia y abrasa,

La sed agobiante, la sombra lejana,

Las tórridas calles de gente que pasa.

Peligro, cansancio, dolor, frenesí:

Selvático mundo de ruido y calor,

El cielo se torna color carmesí

Y así cae la tarde en la Ciudad del Sol.


III

Un cielo sin nubes gobierna este espacio

Bajísimo, seco, caótico y cruel;

Se cubre de nítida luz del ocaso,

El sol nace y muere idéntico a ayer.

Las bestias sedientas no cesan su caza

Por el laberíntico mundo de piedras,

Es árido todo y el agua es escasa,

Mas crecen los cactus, la yuca, la hiedra.

De este suelo pétreo surgen tantas flores

Rojas, amarillas y un cierto verdor,

Mortífero y mágico mar de colores,

Florido, espinoso, de eterno calor.

Parece vacío, sediento, con hambre,

Inhóspito, estéril; pero es mucho más:

Es un corazón que late sin sangre,

De cierto os digo que en él vida hay.




Oda a los pescadores


Te contaré, pequeño, quienes son esos seres,

Los que vienen saliendo por montones del mar,

Los que están empeñados en sus botes atar,

Los que ven en el agua tantos amaneceres.


Hijos de arena y viento que se pierden por días,

En la región inhóspita de líquidos tumultos,

Para robar el fruto de los bosques ocultos

Y la floresta umbrosa con espinas tardías.


Una especie arrastrada por los vientos airosos;

Están hechos de sal y entre sus letanías

Hunden gélidos brazos entre las aguas frías,

Y les roban la paz a los peces curiosos.


Esperan apacibles órdenes de la luna,

Regresan como extraños cuando ya no hay estrellas

Y las olas les borran de la arena las huellas

mas con sentir la tierra saben de su fortuna.


La marea, de lejos, los arrulla insistente,

Se duermen intranquilos con la mente entre el agua,

Sujetan entre sueños una ajada red glauca

Y la arrastran perenne contra toda corriente.



Soneto a Octavio


Sensato amigo de palabras pocas,

Tú me dices más con tus miradas

De lo que yo entre honestas carcajadas,

Ahogada en la ansiedad que me provocas,


Alcanzo a balbucear mientras me tocas;

Has de saber que ya van demasiadas

Ocasiones en que, desahuciadas,

Mis esperanzas, las que tú colocas,


De decirte certera lo que siento

Se quedan atrapadas en mi boca

Y espero que lo entiendas: yo no miento


Si juro que inefable amor sofoca

Elocuencia, razón y pensamiento,

Quien diga lo contrario se equivoca.





Leslie Ortega López es estudiante de la licenciatura en Literaturas Hispánicas en la Universidad de Sonora. Participa en el proyecto “Talleres libres de redacción básica” impartiendo clases de apoyo a estudiantes universitarios y forma parte de un grupo de tutores pares dedicados a la redacción colaborativa de textos académicos. Es integrante del comité editorial de la revista académica Proemio a la que ha contribuido como correctora de estilo. Actualmente trabaja en la edición del libro Representaciones literarias e iconográficas de México y el mexicano en la posindependencia y posrevolución. Escribe poesía por afición que ha presentado en congresos y coloquios nacionales.