Una muestra poética de Rómulo Bustos Aguirre



Envuelta de un misterio velado a unos ojos; manifiesto a otros, la poesía de Rómulo Bustos Aguirre oscila entre la precisión figurativa del lenguaje y un simbolismo onírico musical. Ambos elementos no son antitéticos sino complementarios ya que juntos mantienen una constante búsqueda epistémica y, por qué no decirlo: religiosa.


No obstante, esa religiosidad se compone no de una devoción escolástica, sino de una ontología orgánica que encuentra su armonía en los elementos cotidianos, y son éstos precisamente, las llaves del mundo no dicho, los umbrales simbólicos del silencio, y los lindes de misterio que la poesía de Rómulo intenta deletrear. Deletrear al mundo, ostenta la poética de Rómulo y eso también es deletrearse y deletrearnos. Por eso el intimismo del poeta al hablar de las cosas exteriores, no deja de evocarnos peculiaridades personales que sentimos nuestras al quedar insertos en el incesante juego de espejos que su obra ofrece. Dicha “anagnórisis”, por así decirlo, representa los terrenos más encumbrados de la literatura y del arte en general, por ello nuestro poeta caribeño se ha convertido en un referente obligado en la literatura hispanoamericana y una figura de gran relevancia en la poesía universal.


La siguiente selección realizada por la revista De-lirio es sólo una pequeña muestra del trabajo de nuestro querido poeta colombiano.

DESDE KAYAM

I

En la ciega aventura que a todos corresponde

cada día golpeamos el báculo contra el muro

y el corazón cree descifrar en el eco

la música de las esferas


II


Nos es dado escuchar ecos

del eterno banquete de los dioses

Mas sólo hemos sido invitados

a los festines del polvo

Del libro El oscuro sello de Dios, 1988

HABITAS INMÓVIL

todos los puntos de la Rosa

Así

como un ángel de Swedenborg

siempre estoy mirando el rostro de Dios

Del libro Lunación del amor, 1990

EXTRAÑO SER QUE SOBRE MÍ TE INCLINAS

y en dulces ceremonias me desatas

Atado a ti me sobrevuelo. Respiro

el aire lúcido de las Dominaciones

Contemplo el fuego azul, el corazón

sin llama de la llama

¿Mas cuál es el sendero de tu altura?

Padeces otra dicha a cuyas puertas

un ángel violento me ofende con su espada

Irredento

Oscura paloma de diluvios

flameo incesante sobre tus aguas

Del libro Lunación del amor, 1990

LA CASA DE LOS PÁJAROS

Estos eran los seres que habitaban el cielo

cerca de las nubes, más allá del inmenso

celaje de los árboles

nube–paloma con las alas abiertas

nube–pez que rema cielo abajo

nube–pez escamado por una mano invisible

nube–caballo de seis pares de patas

nube–mujer muy grande que desorienta sus cabellos

nube–mujer sin rostro asomada a una ventana

nube–muchacho de veinte años cazando nubes

nube–extraño y fugitivo temor de ángeles

Estos y otros seres yo vi fluyendo bajo la tarde

fluyendo boca arriba bajo la tarde

junto al árbol silencioso de los frutos rojos

que de día era un árbol y de noche la casa

de los pájaros

Del libro En el traspatio del cielo, 1993

LA ESCRITURA INVISIBLE

Digo

hay la escritura invisible: las silenciosas marcas

las cicatrices, los tatuajes que los otros

que lo otro va haciendo en ti

Hay la escritura visible: esa misma trama invisible

te hace dar vuelta

y vas encontrando los poemas, los vas descifrando

como una hermosa y misteriosa cosecha que, de algún modo,

crees no merecer

Y te vas encontrando

Te vas descifrando

Uno no escribe, a uno lo escriben –digo–

Del libro Sacrificiales, 2007



SUFÍ

Como un perro que inútilmente

intenta morder su cola

giro en sentido inverso del movimiento

de los astros

para alcanzar mi sombra

Sólo ella

puede darme noticias

de mi luz

Del libro Muerte y levitación de la ballena, 2010

PÉNDULO

a Tom Abello

El péndulo

No hace otra cosa que buscar su centro

Es extraño verlo ir hipnóticamente

de un extremo a otro

Busca la quietud

Por eso se mueve

Se busca a sí mismo

Por eso no se alcanza

Del libro La pupila incesante, 2013







Rómulo Bustos Aguirre (Santa Catalina de Alejandría, Colombia, 1954). Realizó estudios doctorales en Ciencias de las religiones en la Universidad Complutense de Madrid. Magíster en Literatura Hispanoamericana por el Instituto Caro y Cuervo, Bogotá. Ha publicado los poemarios El oscuro sello de Dios (Premio Nacional de Poesía, 1985), Lunación del amor (1990), En el traspatio del cielo (Premio Nacional de Poesía, 1993), La estación de la sed (1996), Sacrificiales (2004), Muerte y levitación de la ballena (Premio Blas de Otero de la Universidad Complutense de Madrid, 2009), La pupila incesante (2013), Casa en el aire (2017) y las antologías De moscas y de ángeles (Premio Nacional del Ministerio de Cultura de Colombia, 2019), Monólogo de Jonás (2019) y La furia del cordero (2020). En 2016 el Fondo de Cultura Económica compila su obra bajo el título La pupila incesante, Obra reunida: 1988-2013. Reside en Cartagena de Indias, donde es profesor de literatura en la Universidad de Cartagena.